El siglo XX

El Dr. James B. Mennell, clasificó los efectos del masaje en dos categorías: acciones mecánicas y acciones reflejas.
Demostró que el masaje ejerce un efecto mecánico de las siguientes cuatro formas:
Ayudando al retorno venoso de la sangre al corazón.
Favoreciendo el movimiento de salida de la linfa fuera de los tejidos.
Estirando el tejido conectivo (ej.: tendones, tejido cicatriza¡, etc.)
Estimulando mecánicamente el estómago, el intestino delgado y el colon.

Mennell también sostenía que ciertas formas de estimulación táctil como por ej. la pinceladas o masajes suaves, estimulaban los arcos reflejos y conseguían relajar o contraer los músculos según el tipo de movimientos aplicados. Afirmó que tanto los músculos lisos como los esqueléticos se hallaban bajo el control de esos reflejos.

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, experimentó masajes para el tratamiento de la histeria (enfermedad mental) común en esa época. (1895).

En 1920, Wilhem Reich, desarrolló muchas técnicas somáticas para disolver la armadura muscular. Utilizó la bioenergética que es un método de terapia somática. Posteriormente, Albert Hoffa y Max Bohm, presentan los aspectos más clásicos de las técnicas de masaje como son los deslizamientos, amasamientos, percusiones y vibraciones. La mayoría de los estudiantes aprenden estas técnicas de masaje estándar dentro de los programas de nivel de iniciación. Si bien algunos desprecian este tipo de masaje, hay que saber que dejar de lado las técnicas tradicionales de masaje, puede suponer una desventaja hasta para los terapeutas manuales más avanzados. Recordemos que los aspectos fundamentales son insustituibles.