Masaje en la espalda
El masaje de espalda es uno de los masajes que más se agradece, puesto que es una zona donde se acumulan el cansancio y la tensión. De modo que, si comenzamos en esta zona, nos garantizamos el éxito aunque nuestras manos no sean expertas, ya que este masaje distiende y relaja la musculatura. El receptor se situará boca abajo.
El masaje regular de espalda no sólo previene los clásicos trastornos lumbares, sino que proporciona un relajamiento general del organismo.
- Roces relajantes: se realizan desde los hombros hasta el final de la espalda, con mucha suavidad, rozando la piel con las yemas de los dedos y en dirección a las lumbares, repitiendo los roces dos o tres veces. Efectos: son muy sedantes y preparan el cuerpo par alas próximas manipulaciones.
- Vaciado Venoso: se colocan las dos manos planas en el cuello, deslizando por los hombros, y de aquí bajamos hacia las lumbares con cierta presión, a los lados de la columna. Repetir dos veces. Efectos: renueva la sangre y activa la linfa.
- Fricciones: son la base del masaje. Con ambas manos planas y con los dedos pulgares a cada lado de la columna, se realizará una fricción ascendente desde las lumbares hasta el cuello; al llegar arriba se separarán las manos hacia los hombros y se bajarán por los laterales de la espalda, con más presión al subir que al bajar. Repetir dos o tres veces. Efectos: activa la circulación y libera las células desvitalizadas de la piel.
- Amasamiento digital: con los dedos, se realizan círculos hacia fuera desde el cuello hasta las lumbares, y luego subiendo por toda la espalda con presión media. Se repite dos veces. Efectos: tonifica los músculos.
- Amasamiento profundo: ésta maniobra se realiza como si se amasara pan, alternando las dos manos comprimiendo o descomprimiendo, avanzando y retrocediendo. Sólo se realiza en las zonas carnosas. Efectos: elimina toxinas, reduce la grasa y la celulitis, nutre los músculos, etc.
- Nudillares: se realiza con todos los nudillos flexionados y con el dedo pulgar presionando en forma de pellizco el tejido muscular. Es más profundo. Efectos: estimula la circulación sanguínea, revitaliza y nutre los músculos.
- Roces y peinados. Se realizan con las yemas de los dedos como si peináramos la espalda, desde el cuello y los hombros hasta las lumbares, con una presión media y con rapidez, de arriba abajo.
- Percusión cubital: con los bordes de las manos del lado del dedo meñique, daremos golpes suaves, ligeros, de manera rápida y alternada, con los dedos algo separados y flexionados. Efectos: elimina toxinas, tonifica los músculos y la piel y mejora la flacidez.
- Vaciado venoso: se repite el paso dos.
- Roces suaves: se repite el paso 1. manipulación que se realiza a modo de despedida.