Masaje en los pies

Colocar una mano plana sobre la planta del pie, adquiriendo su forma desde el arco del pie hacia los dedos; nos inclinamos hacia delante para empujar la mano gradualmente contra el pie, hacia la rodilla de la persona. Mantener este estiramiento 10 segundos y repetir una vez más.

Colocar una mano en lo alto de la pierna, justo encima del tobillo y envolver con la otra mano la parte superior del pie. Inspiramos y cuando espiramos ejerceremos cierta presión sobre el pie y lo estiraremos gradualmente hacia abajo. Tener cuidado cuando se efectúa el estiramiento, realizarlo en forma lenta y si es preciso preguntarle a la persona que le diga cuando ha alcanzado un punto que le sea cómodo. Repetir una vez más.

Rodear con las manos las partes laterales del pie, donde se encontrarán juntos los talones de nuestras manos sobre el pie. Si nos encontramos sentados, seria conveniente levantarnos para realizar esta maniobra. Apoyaremos el talón de las manos para luego deslizarlos con firmeza a través del pie, en direcciones opuestas y hacia los dedos. Realizar este movimiento hasta que se haya cubierto todo el pie. Repetir una vez.

Sostenemos con firmeza la planta del pie con una mano. Cerramos la otra mano a modo de nudillares y la colocamos sobre la parte superior del pie. Haremos girar los dedos en pequeños movimientos circulares. Trabajaremos este movimiento con lentitud y minuciosidad por encima de toda la parte superior del pie, repitiéndolo tres veces.

Rodear el pie con las manos, dejando libre los pulgares situados sobre la parte superior del pie. Apoyar los pulgares y hacerlos girar muy lentamente en pequeños círculos. Trabajaremos esta zona superior del pie uniformemente, llegando también alrededor del hueso del tobillo. Mantener los dedos pulgares extendidos y relajados. Repetir tres veces.

Con una mano sostenemos firmemente el talón del pie, mientras que con la otra mano rodeamos la parte superior del pie, de modo que el dedo pulgar quede situado en la planta de éste. Presionaremos el pie con el dedo pulgar y realizaremos lentamente, pequeños círculos hacia los dedos de los pies. Este movimiento se repetirá hasta haber completado la planta del pie.

Rodearemos el pie con las dos manos de modo que los dedos pulgares nos queden libres y juntos, situados sobre la parte media de la planta del pie, debajo de los dedos. Inspiramos y al espirar, nos apoyaremos sobra la yema de los pulgares y las deslizaremos firmemente a través de la planta del pie en direcciones opuestas. Extender esta manipulación hasta los bordes del pie. Repetir este movimiento, hasta haber completado todo el pie.

Sujetaremos el pie con firmeza, pasando una mano alrededor del tobillo. La otra mano la cerraremos y apoyaremos los nudillos sobre la planta del pie, exactamente igual que como hicimos con la parte superior del pie. Haremos girar los nudillares lentamente por toda la planta del pie, alcanzando los laterales y alrededor del tobillo. Repetir 2 veces.

Sujetaremos el pie con una mano y con la otra mano tomaremos las partes laterales del dedo gordo con los dedos índice y pulgar ya apretaremos con leve firmeza. Tiraremos del dedo, a medida que nuestros dedos índice y pulgar se deslizan por los laterales del dedo de pie, tirando hacia fuera del mismo y ejerciendo leve presión en la punta de los dedos. Repetir el movimiento con todos y cada uno de los dedos del pie.

La manipulación que completa esta serie, es el mismo masaje superficial con el que se inició. Envolvemos el pie con las manos, con los dedos señalando en direcciones opuestas. Deslizamos las manos sobre el pie hasta la parte inferior de la pierna. Hacemos girar las manos de modo que una se deslice por debajo del pie y la otra por arriba. Repetir tres veces y la tercera vez, efectuar un masaje de presión durante 30 segundos.